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Sex Education

Sex Education

Hoy llega la nueva temporada de Sex Education, la serie que ha revolucionado la visión de la sexualidad en la adolescencia ¿pero es algo nuevo que en las series sobre adolescentes se hable de sexo? No y sí. Quiero decir, todas las series sobre esta etapa de la vida hablan implícitamente de sexualidad, aunque no sea la trama (aparentemente) principal; sin embargo ¿desde dónde lo hacen? Muchas veces desde una imagen no racializada cis-hetero, retratando conductas sexuales de riesgo, parejas en dinámicas de malos-tratos y desde una perspectiva de amor romántico-Disney no igualitario; unido muchas veces al alcohol, al consumo de otras drogas y violencia, todo muy normalizado.

Me vienen a la cabeza series com Física o Química, Rebelde Way, Gossip Girl SMS, series que yo vi durante mi adolescencia. Pero también la actual Élite. Es cierto que en la nueva producción de Netflix, vemos ya algunos cambios (pareja gay, personaje bi, dos hermanos de procedencia marroquí, una chica Latinoamérica, la protagonista con VIH...) pero aún así... se siguen reproduciendo muchos de los roles tradicionales y estereotipos tóxicos y romantizados.

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*Por cierto qué manía de hacerles fotos a lxs protas tirados en el suelo unxs encimas de otrxs y desde arriba ¿no?
*Por cierto qué manía de hacerles fotos a lxs protas tirados en el suelo unxs encimas de otrxs y desde arriba ¿no?

La revolución de Sex Education no es que hable de sexualidad en la adolescencia, sino desde la perspectiva que se hace. Muchas veces, las familias y el profesorado, me preguntan si es una serie apta para las adolescencias; lo cual para mí demuestra el gran tabú que sigue habiendo sobre el sexo. Siempre invito a reflexionar sobre como decimos SÍ a una serie cuya trama principal no es el sexo, sino un asesinato (Élite) pero salen continuamente conductas de riesgo o tóxicas; pero decimos NO, a una serie que habla directamente de sexo, lo cuestiona, le da una vuelta, lo enfoca desde la educación afectiva (no solo sexual), diversa e igualitaria.

Estamos normalizando que vean series que reproducen modelos no positivos muchas veces, simplemente porque la serie no parece hablar explícitamente de sexo, y ¿les vamos a prohibir una serie educativa porque pone el foco en la afectivo-sexualidad? Empecemos a revisar los mensajes indirectos que mandan las series, los modelos que representan y no solo el título o el argumento general.

Aquí dejo razones por las cuales Sex Education es maravillosamente maravillosa. Y el por qué la recomiendo para la adolescencia, las familias y el profesorado (intento hacer los menos spoilers posibles). Voy a destacar las mejores escenas, desde mi punto de vista, de la primera temporada.

Diversidad sexual. La serie muestra parejas de lesbianas, parejas gays y parejas heterosexuales. Familias mono-marentales, mono-parentales, con dos madres, con un padre y una madre, con tutores ausentes… Diversidad. Como la vida misma. Se habla de esta diversidad como algo común y normal, sin olvidarse de la existencia de las LGTBfobias ya que en la serie se relatan ciertas agresiones hacia personajes LGTBIQA+, peeeeeero también personas que les defienden.

Abajo la plumofobia. Eric, el mejor amigo del protagonista, es un chico gay que además tiene pluma. Le gusta vestirse con ropas femeninas, maquillarse, bailar, y expresarse fuera del canon de “masculinidad” tradicional. Otis, como amigo hetero, también modifica su expresión de género sin tener miedo de que se cuestione su orientación sexual. Tienen una relación de cariño y respeto, se maquilla y viste con él, y baila y le da igual si alguien puede pensar que por eso es menos hetero. Dentro de esta historia, Eric sufre una agresión, se enfada con Otis porque le deja tirado y finalmente se reencuentran. Sin embargo, la mejor parte es cuando Eric finalmente habla con su padre, al cual le resulta complicado gestionar lo diferente que es su hijo, y éste le dice “estoy aprendiendo de mi valiente hijo”.

La presión de quitarte de encima la virginidad. Durante la adolescencia una de las cosas que más preocupa es todo lo relacionado con la primera vez y la virginidad (esa mierda de construcción social). Vemos como Otis, aunque actúa como terapeuta, se ve muy cohibido en cuanto a su propia sexualidad, a la masturbación y a la relación con su cuerpo. Este bloqueo choca con la presión que siente desde sus amistades (y la sociedad en general) para tener relaciones sexuales. Se fuerza tanto a hacerlo, en vez de reconocer que no está preparado o tratar el por qué de ese bloqueo, que llega a sufrir un ataque de ansiedad.

Ansiedad, deporte y perfección. Jackson el chico perfecto. Deportista, ganador, triunfador, atractivo, popular y buen estudiante. PER-FEC-TO. Tiene que lidiar con la presión de sus dos madres, del director, de sus compañeros para alcanzar dicha perfección, así como con su propia autoexigencia. Visibiliza que sufre problemas de ansiedad y pérdida de control sobre las decisiones en su propia vida; una situación en la que se ven muchxs adolescentes.

Es mi vagina. En el capítulo 5, una de las chicas sufre sextorsion con una foto de su vulva. Aprovecho para decir que la foto es de una vulva no de una vagina, por cierto. Es amenazada con publicar su nombre para que todo el instituto sepa que la foto es suya. Maeve le ayuda a buscar a la/el culpable de esto. Finalmente en una reunión de todo el alumnado, las compañeras del centro, y algunos chicos, se levantan una a una diciendo “es mi vagina” y se unen todas para quitar la importancia sobre de quién sea de verdad. Una imagen de sororidad frente a la condena social que sufren las mujeres por sus cuerpos y su sexualidad.

Autocoñocimiento. Una de las personajes femeninas, Aimee, tiene relaciones heterosexuales en base a lo que ha visto en el porno, pidiéndole a los chicos que le hagan lo que según la pornografía “debería gustarle”. Hasta que su pareja le dice “¿pero a ti qué te gusta?”. Gracias a esta pregunta se abre un cuestionamiento de su propio placer, la búsqueda de por qué no llega al orgasmo, de la responsabilidad en el autocoñocimiento y en sus necesidades. Empieza a masturbarse, a descubrir su cuerpo y a raíz de eso, es capaz de expresarle a su pareja sus gustos y disfrutar de las relaciones sexuales.

Feminismo. Maeve como personaje principal es super potente. Una chica inteligente, que lucha por seguir adelante y estudiar a pesar de su historia familiar, decidida, y por supuesto, feminista. De hecho, es su feminismo y sororidad lo que le mueve a ayudar a otras conocidas y también a denunciar que ella es clasificada como guarra-zorra-puta por rumores falsos propagados por un chico con el que se negó a liarse.

Solo sí es sí. Aparece una historia secundaria en la cual un chico se obsesiona con una chica. A pesar de que ella le ha dicho explícitamente que no, pasa de él y no está interesada; él le acosa y no parece darse por vencido, muy en la línea de "el que la persigue, la consigue". No sabe encajar el rechazo, de ninguna de las maneras, y se niega a aceptarlo. Amenaza con suicidarse, hasta que Otis hace esta genial intervención sobre saber aceptar el rechazo en las relaciones sexo-afectivas.

Aparecen muchos otros temas también super interesantes: Ola siendo un personaje de mujer no normativa; la madre de Otis como mujer mayor activa sexualmente y que sale con hombres más jóvenes que ella; modelos diversos de masculinidades; el vaginismo de Lily…

Y tooooooodo esto en tan solo una temporada de 8 capítulos ¿Os he convencido ya para verla? Además ¿cómo no voy a tener ganas de ver una segunda temporada? Así que aquí os dejo. Botón publicar. Abrir Netflix.

Lo N-O-R-M-A-L es…

Lo N-O-R-M-A-L es…

Muchas veces he oído en terapia eso de "yo lo único que quiero es ser normal". NO-RRR-MALL. Pronunciando la R con fuerza. Pero ¿qué es ser normal?

Precisamente de esa preocupación y de ese sentimiento de querer seguir la norma es de donde derivan muchos malestares emocionales y sociales. Encajar en una definición, seguir a la mayoría, hacer lo que se presupone que tenemos que hacer, marcar cierta diferencia por ser original, pero no demasiado… En definitiva, no ser marcados como un bicho raro o una excepción. Y cuando nuestro "yo real" no está dentro de ese "yo normativo" por cualquier razón, se produce una penalización (al menos por parte de la sociedad) que nos recuerda que estás fuera. FUERA. Fuera del grupo, fuera de la sociedad, fuera de tus iguales. Fuera porque hay algo mal en ti. Lo cual repercute en la autoestima, en el sentido de pertenencia y en el yo en sí mismo.

Según la RAE normal significa:

  1. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.
  2. Habitual u ordinario.
  3. Que sirve de norma o regla.
  4. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Es decir, que lo normal es lo que sigue unas normas sociales que se han puesto con anterioridad. Estas normas pueden estar basadas en un hecho mayoritario o no, ya que son establecidas de manera arbitraria. Aquellxs que hacen las normas, las hacen en base a su propio criterio, por tanto, su forma de ser se establece como la normal. Asimismo, lo normal y las normas están sujetas a una cultura, un momento histórico y una sociedad, por eso ha cambiado a lo largo de los años y por eso está en continuo cambio actualmente.

Éstas pueden ser útiles para establecer un orden, para organizar nuestra cabeza en base al mundo que tenemos alrededor y simplificar cosas. Pero también pueden dejar fuera a otra gran parte de la sociedad, que dentro de su diversidad individual, no encajan en esa norma. Además, sirven para justificar opresiones, discriminaciones y todo tipo de conductas de miedo hacia lo diverso (machismo, LGTBIQA+fóbias, xenofobia, aporofobia, racismo…)

Lo normal es que a las mujeres le gusten los hombres y a los hombres las mujeres.

Lo normal es que los hombres estén en los puestos altos de los gobiernos y de las grandes empresas.

Lo normal es ser cis.

Lo normal es pagar una hipoteca cuando tienes más de 30.

Lo normal es casarse.

Lo normal es tener hijxs.

Lo normal es ir a la universidad.

Lo normal es ser blancx y no racializadx. O si no lo eres, quedarte en tu país de nacimiento.

Lo normal es no tener ninguna diversidad funcional.

Lo normal es que las mujeres puedan llorar en público pero los hombres no.

Lo normal es tener un padre y una madre.

Lo normal es trabajar para una gran empresa.

Lo normal es querer más y más dinero.

Lo normal es que las mujeres se ocupen, en exclusiva, de los cuidados.

Lo normal es que los niños vayan de azul y las niñas de rosa.

Lo normal es estar siempre bien y alegre.

Lo normal es no tener problemas.

VAMOS, ¡LO NORMAL!

También veo en terapia un conjunto de actitudes, pensamientos o sentires que no están recogidos en la norma. En ser normal. Sin embargo, por eso no son menos válidos. Por un lado, porque si tú te sientes diferente a la norma y esto no implica una falta de libertad para los demás ¿qué problema hay? Por otro, es bastante común sentirse no normal, es decir, que esa normalidad es ficticia, es solo un concepto, y es tan tan tan tan restrictiva, tan limitante, que deja a muchísima gente fuera. La diversidad aporta muchísimo más que tener a mil clones haciendo, diciendo y sintiendo lo mismo.

La norma invisibiliza otras realidades. La norma es una mierda. Ser normal no tiene porque ser nuestro objetivo, te puedes pasar toda tu vida comportándote normal y pretendiendo que eres normal para buscar la aceptación. Fingiendo normalidad. Apartando y negando una parte de ti mismx. ¿Para qué? ¿Para qué buscar la aceptación a través una norma que genera un dolor interno? ¿Para qué buscar una normalidad que te oprime simplemente porque hay gente que ha decidido que eso es lo “normal”?

No sé por qué tanta gente tiene miedo a lo que no encaja en sus normas, cuando seguramente ellxs mismxs se han sentido no-normales en alguna situación. En la diversidad está la gracia, la chicha del asunto. Comprender que hay más realidades de las que nos hacen ver, aprender de otras visiones, de otras experiencias distintas a las nuestras y valorar lo otro.

Hablar de lo que hay más allá de la norma, no es atacar a las personas que sí consideran que encajan en la norma. Para nada. Es simplemente abrir el espectro y nuestro mundo para que cada uno se pueda sentir libre. La libertad de salirse de la norma cuándo y cómo lo necesite, sin que la sociedad lo persiga y reduciendo un posible malestar interno.

Así que tranquilos, todos nos hemos sentido no normales, y eso no es malo. Buscar la diferencia, hablar de diversidad, de otras visiones y luchar por ello solo pretende abrir la sociedad a una mayor tolerancia. Disminuir el rechazo y el dolor que genera estar fuera de la norma. Es una lucha que no ataca a la individualidad, que no pretende cambiar a las personas que encajan en la norma, sino ampliar. Hacer posible que las elecciones personales sean más libres sin cuestionarlas.

Como dice Jara Pérez López en su libro La locura como super poder:

Normal es solo un programa de la lavadora.

#YoTampocoSoyNormal