El violador eres tú

El violador eres tú

La culpa es el mayor invento de control. No es agradable sentirse culpable ya que duele pensar que podíamos haber evitado algo negativo que nos ha pasado. Y por no tener ese sentimiento, que es molesto de narices, dejamos de hacer cosas.

Generalmente, ese sentimiento ha acompañado a la mujer desde siempre, como parte de nuestro ADN. Desde que Eva mordió la manzana de la sabiduría que le ofreció la serpiente en el paraíso y entonces condenó a Adán y a la humanidad entera. Da la casualidad (no tanta) que como es un sentimiento muy ligado al rol de mujer, es usado como control desde el sistema patriarcal.

Si entramos a hablar sobre la cultura de la violación, han encontrado el filón perfecto. Es la manera perfecta de legitimizar las violencias machistas, y a la vez, mandar un mensaje bastante claro a la mujer que la ha sufrido y a todas las demás: “si haces determinadas cosas, te estás ganando o estás buscando una violación”. Se libera al agresor y se incide en que la víctima es la culpable de haber sufrido una violación. Es decir, una forma de enseñarnos lo que debemos o no debemos hacer. Puro mecanismo de control.

La culpa hacia las víctimas se cuela en todos lados, y de esa forma se re-victimiza a la víctima. Desde comentarios como “con esa ropa ¡qué esperabas!”, “no haber bebido”, “ella lo buscó”, “es que es un poco… guarra”, “no cerró bien las piernas”, “seguro que no dijo que no claramente”, “¿a quién se le ocurre ir a casa de uno que acababa de conocer?”, y una larga lista.

Es como si fueras caminando por la calle y te cayera un piano encima. Ahora llega la sociedad, el sistema judicial, tu entorno y lxs que deberían apoyarte, y pasan por encima pisándote, con ganas, porque “ah mira, no haber pasado por esa calle y no haber estado debajo”. Pues así funciona.

Vengo aquí a recordar y a recalcar, que cuando hay un delito, la responsabilidad la tiene el agresor. Puedo ir desnuda, puedo estar en coma, puedo haber ligado con el agresor previamente, puedo haber dicho en un inicio que sí quería tener relaciones sexuales, puedo haberlas iniciado yo, puedo estar en medio de la relación, puedo haber hecho mil cosas. Pero si llegado el momento, no quiero continuar con eso, y el agresor o agresores deciden pasar mi consentimiento y mi deseo sexual por alto, el único responsable de ello es él o ellos. Única y exclusivamente.

En España se denuncia una violación cada 7-8 horas, continuamente aparecen casos de agresiones sexuales en las noticias, el 80% de las violaciones se produce por parte de conocidos (amigos, familiares, pareja), la gran mayoría (si no todas) hemos sufrido algún tipo de acoso sexual. La violencia sexual es un problema preocupante y por ello es uno de los focos del feminismo actualmente. Cada vez se habla más de ello y se condena el proceso de juicio social por el que muchas veces pasa la víctima, os recomiendo que veáis la serie Unbelivable que habla sobre esto.

Este 25 de noviembre, Santiago de Chile se llenó de un grito claro y alto contra esto: “Y la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía. El violador eras tú. El violador eres tú”. Así de claro y alto lo cantaban miles de mujeres en una performance llevada a cabo por la agrupación LasTesis.

Lo que han hecho las compañeras chilenas me parece B-R-U-T-A-L. Con este cántico han denunciado la violencia sexual que sufrimos y dónde se pone el foco y la responsabilidad del delito.

Aunque, lo que me parece más emocionante de todo esto, lo que me pone la piel de gallina y que se me salte alguna lagrimilla, es la repercusión que está teniendo. Su grito con la canción Un Violador en tu Camino ha sido reproducido en muchísimas ciudades a nivel mundial (Ciudad de México, Ciudad de Juárez, Medellín, Bruselas, Madrid, Granada, Barcelona, París, Berlín, Nueva York, Estambul).

Es un grito de sororidad. Es un grito de apoyo a toda víctima que se ha sentido cuestionada y culpabilizada. Es un grito a todas las instituciones que han revictimizado. Es un grito a la justicia patriarcal. Es un grito de acusación directa al agresor. Es un grito para todxs aquellxs que se han excusado buscando la causa del comportamiento en ella. Es un grito feminista mundial, global y en red. Es un grito para todes los que dicen que en América Latina son más machistas que en cualquier sitio y que fuera de Europa no existen los movimientos feministas. Es un grito para remover conciencias. Es un grito de "hasta aquí". Es un grito de cambio, de revolución, de fuerza. Es un grito de poderío.

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