Categoría: Feminismos

8 mitos sobre la violencia de género y 25N

8 mitos sobre la violencia de género y 25N

Hoy es 25-N, el día que se dedica para la visibilizaicón de la violencia de género y promover actividades para erradicarla. Aprovecho el día para seguir con los mitos, después de desmontar algunos relacionados con el feminismo, nos centramos en la violencia de género.

  1. La violencia no tiene género.

El término violencia de género se estableció "oficialmente" tras la creación de la ley en el año 2004 (Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre), aunque fue en en 1997 tras la denuncia publica de Ana Orantes cuando se hizo más visible la violencia hacia las mujeres dentro de las parejas heterosexuales. Se puso sobre la mesa que la violencia de género era un problema en nuestra sociedad y que por tanto tenía que ser tratada con la especifidad necesaria.

La coletilla de género hace referencia a una problemática social según la cual las mujeres sufrimos una violencia específica por el simple hecho de ser mujeres. Esta ley incluye toda violencia desde el hombre a la mujer en una relación sentimental, actual o pasada. Poco a poco, en algunas comunidades se ha abierto la definición para poder incluir otras violencias que no impliquen una relación sentimental, porque las violencias machistas no solo se ejercen en el seno de la relación de pareja (casos como el de Diana Quer o el de Laura Luelmo).

En nuestra sociedad actual se producen diferentes tipos de violencias, todas igual de condenables, sin embargo, cada tipo tiene sus características específicas, sus causas y consecuencias concretas, y también sus repercusiones. Cuando decimos que en la violencia influye el género, nos referimos a que en nuestra sociedad las mujeres sufrimos una violencia específica solo por ser mujeres, causada por un sistema llamado patriarcado que pone en un nivel superior todo lo relacionado con el hombre y la masculinidad, y en un nivel inferior a las mujeres y todo lo relacionado con lo femenino. Para demostrar que la violencia existe y es real, simplemente tenemos que ir a visualizar números:

  • 1 de cada tres mujeres en el mundo han sufrido algún tipo de violencia sexual y/o física (OMS).
  • Cada 8 horas se denuncia una violación en España (Ministerio de Interior de 2015).
  • Una de cada dos mujeres asesinadas lo fue a manos de su compañero sentimental o un miembro de su familia. Únicamente el 6% de los hombres asesinados en todo el mundo murieron en las mismas circunstancias, según el Estudio mundial sobre el homicidio elaborado en 2013 por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito –UNODC (datos de 2012).
  • En lo que llevamos de año han sido asesinadas 52 mujeres en España. Es más, hoy mismo se ha cometido un asesinato machista.
  • Desde 2003, que se empezaron a registrar estos casos, 1.027 hombres han asesinado a 1.027 mujeres en España.

¿Hay violencia hacia los hombres en la pareja? Sí, claro que la hay. Entre 2008-2015 fueron asesinados 58 hombres por sus parejas. Sin embargo, de estos 58 casos no todos fueron en parejas heterosexuales, sino también homosexuales. Es decir, que no todos fueron cometidos por mujeres. Los hombres reciben violencia, sí, pero la mayoría de las veces es ejercida por otros hombres ¿Hay mujeres que agrede a hombres, que los mata? Sí, pero las cifras son muy bajas. Además, ¿cuántos casos hay de hombres agredidos por desconocidas por las calles, violados, secuestrados…? No hay un sistema que legitime la violencia hacia los hombres, o que subordine a los hombres frente a las mujeres. Por otro lado, el hecho de que un hombre que sufre violencia de una mujer no sea creído, se banalice o no se le tenga en cuenta, se debe a la construcción social de “cómo te dejas pegar por una chica” y eso, amigxs, también es patriarcado.

Por tanto, la violencia sí es una cuestión de género. Igual que hay muchas guerras y cada guerra en cada país tiene unas causas y unas consecuencias específicas, y por ello un abordaje distinto, y no se nos ocurriría negar las individualidades de cada conflicto; con los tipos de violencia funciona igual.

2. La violencia de género debería ser llamada violencia intrafamiliar o doméstica.

Algunas veces la violencia de género se da en el seno de la familia o en el espacio doméstico, y otras veces no. Hay violencia intrafamiliar que puede no estar relacionada con la violencia de género. La violencia intrafamiliar incluye violencia paterno-filial, de los padres a los hijos o viceversa. Puede ir dirigida de nietxs a abuelxs o al revés. Es decir, la violencia intrafamiliar habla de todas las violencias en la familia, y la violencia de género habla de las violencias dirigidas a las mujeres solo por ser mujeres en la familia y el domicilio, pero también fuera de estos espacios.

Si usásemos un solo término para ambos tipos de violencias, estaríamos englobando cosas con matices diferentes y dejando fuera otras violencias importantes. Por eso se necesitan los dos términos diferenciados. No toda la violencia de género ocurre en la familia o en el domicilio familiar, y no toda la violencia doméstica es violencia de género.

3. Hay un gran número de denuncias falsas.

Ésta es fácil de desmentir, porque solo hay que mirar los datos. En base a la Fiscalía General del Estado, durante los años 2009 y 2016 fueron recogidas 1.055.912 denuncias por agresiones machistas, de las cuales solo el 0,0075% fueron condenadas como denuncias falsas.

Como en todo tipo de delito, en violencia de género también hay denuncias falsas, no lo vamos a negar, sin embargo, es una de las categorías que menos denuncias falsas recibe.

La realidad de la violencia de género es que hay una gran mayoría de mujeres que no denuncian por varias razones: miedo a perder a los hijos, vulnerabilidad emocional, amenazas, dependencia económica, no tener apoyos en el proceso de denuncia o incluso miedo a ser asesinadas.

Muchas mujeres lo único que quieren es abandonar el calvario que supone esa relación, al abrir un proceso judicial, desconectar de ese infierno es imposible. Asimismo, no quieren perjudicar al que ha sido su pareja o incluso el padre de sus hijxs, por lo que prefieren no recurrir a medidas legales. Según datos de 2015, el 44% de mujeres que sufren violencia de género, prefieren no denunciar.

Por supuesto que hay que rechazar las mentiras y por supuesto que hay que ser consciente de que una denuncia falsa mancha toda la ley en protección de las mujeres que sufren violencias machistas, pero focalizarnos en las denuncias falsas, cuando es un porcentaje tan pequeño y mientras muchas mujeres se quedan calladas, desamparadas y reciben un mensaje desesperanzador desde la justicia, no ayuda a acabar con este problema.

4. Tengo un amigo que el primo de su vecino ha sido denunciado por su novia-mujer falsamente.

Bueno, creo que arriba ha quedado demostrado que el porcentaje de denuncias falsas es muy reducido. Si realmente conoces (conoces de verdad, no amigo de amigo del primo de un amigo de mi pueblo) un hombre dentro de ese 0,0075% de denuncias falsas, lo siento. De verdad que lo siento, y espero que el sistema judicial de respuesta a esa injusticia.

Pero, es posible, que ese hombre que conoces no sea una denuncia falsa, ¿qué te parece si en vez de cuestionarle siempre a ella, le cuestionamos a él? Me remito a tema de porcentajes y probabilidades. Quiero decir, cuando sale este tema, con otras mujeres hablamos de que en algún momento hemos sufrido algún tipo de maltrato, en su gran mayoría psicológico. Pero también conozco (en vínculo directo) un alto porcentaje de mujeres de mi entorno que han sufrido violencia psicológica, sexual, económica y física; peeeeeeeeeeeeero no conozco en primera línea a ningún hombre que reconozca haber ejercido maltrato. Por tema de probabilidades algo no encaja ¿no? ¿Acaso hay cuatro maltratadores en el mundo que se emparejan con todas las mujeres que confiesan haber sufrido maltrato? O, quizás, como idea, puede ser que haya hombres maltratadores que no digan "soy un maltratador" ¿no?

De hecho, alguna vez me han venido con la historia de “a un amigo le pusieron una denuncia falsa” y luego al tiempo me han dicho “bueno, resulta que tras conocer mejor a la novia y ver la relación, sí que había maltrato”. Un amigo tuyo es muy raro que se vaya a autodefinir como maltratador, porque posiblemente no lo vaya a reconocer abiertamente y además él no se verá así. Cuando estuve en penitenciaría, los condenados por violencia de género, y hablamos de condenas de años por asesinato, defendían a capa y espada que ellos eran un caso de denuncia falsa.

Es obvio que el decir "me han puesto una denuncia falsa" es una estrategia para que la sociedad no les de la espalda, para tachar de loca a la ex y para no ser etiquetado como un maltratador.

5. Yo no sufro violencia de género porque mi pareja no me pega - Yo no maltrato porque yo no pego a mi pareja

"No solo duelen los golpes" es el título del monólogo de Pamela Palenciano donde relata su historia de maltrato durante la adolescencia. Totalmente recomendable. Como bien explica ella, los golpes o el asesinato son solo la punta del iceberg que supone la violencia de género.

Tenemos muy identificada la violencia física, es lo primero que se rechaza socialmente. Los anuncios y las campañas de prevención muestran muchas veces a mujeres llenas de moratones o escondidas en un rincón con una mano amenazante. Sin embargo, hay muchos otros tipos de violencias, más sutiles que se hacen más difíciles de identificar.

El control, los ataques de celos injustificados, el aislamiento de la familia y lxs amigxs, los insultos, ignorar, manipular, el chantaje emocional, culpabilizar, no aceptar un no, no querer usar métodos anticonceptivos, obligar a mantener relaciones sexuales, abandonar en sitios públicos, romper cosas valiosas... También son violencia.

6. Los maltratadores son alcohólicos, consumen drogas, tienen problemas de salud mental, o provienen de ambientes familiares desestructurados.

A los hombres maltratadores solo les une una única cosa, y es las creencias machistas, el odio hacia las mujeres y la legitimización de la violencia hacia ellas.

Puede ser que el hombre consuma, tenga un problema mental o algún trauma previo, pero eso ni es justificación ni pasa siempre. Si un hombre fuera violento y eso justificara la violencia hacia su pareja mujer, esta violencia se vería en otros ambientes y hacia otras personas. Pero no, qué casualidad que ese hombre solo ejerce violencia hacia una persona concreta, entonces el problema no es el alcohol o su enfermedad mental, el problema es su machismo. Y luego por supuesto, hay hombres que consumen o tienen una enfermedad mental pero no agreden a nadie.

Socialmente es más fácil creer que son casos aislados, porque ayuda a pensar que es un problema individual y no un problema colectivo y estructural, como dice a Ana de Miguel “los casos se interpretan como extravíos individuales, patológicos o excepcionales que carecen de significado colectivo”.

7. Las mujeres que sufren violencia de género tienen un bajo nivel socioeconómico, sin estudios, sin recursos, hijas de parejas donde ha habido maltrato.

La violencia de género no entiende de perfiles. Es un problema estructural y que se vive a nivel transversal, por tanto no depende de la educación, del nivel económico, de la historia familiar... Como en todo, hay ciertos factores de riesgo, pero tenerlos no implica ser víctima de violencia de género directamente. Ni no tenerlos, no serlo nunca.

Hacer perfiles, tanto para ellos como para ellas, solo sirve para estigmatizar y para que las personas que no cumplen ese perfil no se den por aludidas.

En maltratadores, es lo que yo llamo el "síndrome del buen vecino". Como no aparenta tener ningún problema, como en otros ámbitos de la vida no es un hombre conflictivo, como todo se limita al domicilio, como no encaja en ese perfil, no puede ser un maltratador. De esta manera, negamos el maltrato y cuestionamos a la víctima.

En las mujeres repercute en no auto-identificarse como víctima. Por propia experiencia, caemos en el "como yo siendo psicóloga, formada en género, feminista, con estudios, con una familia donde no ha habido violencia... como yo he permitido esto". Rozalén lo explica muy bien cada vez que habla de su canción de La Puerta Violeta.

Primero no piensas que estás sufriendo maltrato, luego se produce un rechazo de la sociedad porque no encajas en el perfil y además te da vergüenza admitirlo, y por último te auto-culpabilizas y te cupabilizan porque no deberías haberlo permitido. Es decir, el "síndrome de como-tu-que...", lo cual cae como una losa.

Marisa Soleto dice lo siguiente cuando habla de perfiles: "Es un crimen ideológico, y los factores causales tienen que ver con valores y con una posición de poder y de sometimiento".

8. Las mujeres víctimas en realidad les gusta la violencia en la relación. O son tontas, porque siempre vuelven con él.

En la violencia de género se generan unas dinámicas de “tira y afloja” muy potentes. El círculo de la violencia genera también un aturdimiento y una dependencia emocional por parte de la víctima. La violencia de género tiene unos mecanismos muy complejos que van más allá del “quiero dejarlo y lo hago y lo consigo así de fácil”. Hay muchas razones por las cuales una mujer no puede dejar una relación de violencia o vuelve después de un episodio de violencia.

No es que la mujer sea tonta o masoquista, es que hay mecanismos de chantaje emocional, de pedir perdón y prometer cambio, de cuando estamos bien te hago ver que estamos muy muy muy bien… que actúan de una forma muy potente. Resumiendo, lo que se conoce como el ciclo de la violencia y Lola Vendetta explica muy bien en esta viñeta:

Además, la violencia no se hace visible en la primera cita. No llegas a conocer a esa persona y te pega una paliza, porque entonces no volverías a quedar con él. Se produce una escalada de la violencia sutil y gradual, mientras crece y cultiva el vínculo emocional y relacional. Os dejo aquí un vídeo que lo explica bastante bien:

https://www.youtube.com/watch?v=IpaabDdQNO8

En esta sociedad, las personas que hemos nacido con útero, vagina y vulva🔻(o que somos leídas como mujeres) sufrimos un tipo de violencia específica desde el día que llegamos al mundo (👂🏽⛏). Y estamos ya hasta el coño de tanta mierda 💩

✋🏽Por eso estamos aquí otro 25N, de pie, plantando cara a las violencias machistas. Estamos hartxs de todo tipo de agresiones hacia nuestros cuerpos: ideales de belleza fuera del alcance, hipersexualización (pero no seas demasiado guarra), cosificación, violencia obstétrica, violencia ginecológica, prohibirnos decidir sobre nuestro cuerpo, invisbilización, sistema prostitucional y trata, abusos y agresiones sexuales, violación, mutilación genital femenina… y todo tipo de violencias machistas en definitiva.

Sin embargo, hay esperanza. Por todas las mujeres que salieron de esta violencia y son SUPERVIVIENTES. Por todos los hombres que denunciaron actitudes violentas en compañeros y dieron un paso al frente. Nuevas formas de amor son posibles, nuevos roles, nuevas masculinidades. Relaciones igualitarias y de buentrato ❤️👌🏽

🤜🏼🤛🏼Trabajamos por una sociedad concienciada, que no de la espalda a la mujer. Por unas instituciones y un sistema legal que acojan y acompañen a las supervivientes. Por dinamitar 💣 los roles tradicionales en hombres y mujeres que fomentan relaciones de maltrato. Por un cambio de mentalidad y de sistema que sea igualitario y sin violencias hacia las mujeres*

Seguiremos trabajando para erradicarla. Aunque no nos dejen. Seguiremos luchando por un día en el que el 25N ya no haga falta 💪🏽💜 #25n #niunamenos

Unbelievable – Creedme

Unbelievable – Creedme

Siempre he sido muy de series, antes veía de todo pero ahora soy más selectiva. Lo mejor del momento actual es que hay un boom de series muy potentes que venden otros modelos, que rompen estereotipos, que muestran personajes diversos, que ponen en el centro a mujeres. Series hechas por mujeres, dirigidas por mujeres, escritas por mujeres y que retratan mujeres complejas y variadas, más allá de los estereotipos y roles tradicionales, más allá de la imagen que siempre se ha vendido de la feminidad.

Series como Big Little Lies, Euphoria, El Cuento de la Criada, Sex Education, Insecure, Las Chicas del Cable, y por supuesto la nueva revolución y mini serie de Netflix: UNBELIEVABLE, la cual no te puedes perder.

Durante los 8 capítulos se comparan varios casos de violencia sexual hacia mujeres. Por un lado, tenemos la historia de la protagonista, Marie (Kaitlyn Dever), una chica adolescente bajo la tutela del sistema institucional de menores que denuncia una violación. Por otro lado, entran en escena dos inspectoras de policía, Karen Duvall (Merritt Wever) y Grace Rasmussen (Toni Collette), las cuales solapan sus investigaciones sobre violencia sexual al darse cuenta de que persiguen al mismo agresor.

La trama gira en torno a como Marie vive el proceso de la denuncia, como se investiga y se gestiona desde la policía, como lo enfrenta la sociedad y sus personas de referencia y apoyo, pero, sobre todo, pone atención a la gestión emocional. Mediante la comparación de su caso con los que llevan Karen y Grace, el espectador es capaz de ver dos formas muy distintas de atención a la víctima por parte de los profesionales.

La angustia de Marie se traslada al espectador a través de la pantalla. Mediante su dolor y confusión, la serie denuncia las re-victimizaciones a las que se ven expuestas las víctimas. La reflexión va más allá de focalizar la atención en la violación en sí y en las imágenes morbosas y brutales a las que estamos bastante acostumbradxs a ver.

La joven se ve obligada a relatar el evento traumático una y otra y otra vez: a su última madre de acogida, al primer policía, a los profesionales del centro donde vive, al segundo policía, al jefe de policía, a la médico, a la segunda madre de acogida, a los compañeros... Una y otra y otra vez. Se le exige que lo relate por protocolo, por rellenar el expediente, por curiosidad, por morbo. Sin ningún tipo de atención emocional durante este proceso.

Las investigaciones entorno al sufrimiento de eventos traumáticos y sobre el Trastorno por Estrés Post Traumático (TEPT) han demostrado que las víctimas suelen sufrir una re-experimentación de la situación traumática cada vez que cuentan dicho evento. Estos flashbacks pueden ser tan potentes, que la persona no es capaz de identificarlos como un pensamiento o como un recuerdo, sino que realmente lo vuelve a vivir y a sentir en el cuerpo, como si estuvieran allí mismo de nuevo. Por esto es importante evitar que la persona tenga que contarlo innecesariamente y revivir el trauma.

A Marie se le cuestiona por ser joven, por ser mujer, por ser “problemática”, por estar en el sistema público de acogida al menor, por denunciar una violación. Los demás desconfían tanto que ella empieza a dudar de sí misma, de si lo ha soñado, de si no fue real. Los policías, el sistema y la sociedad le dan la espalda y ella se encuentra, una vez más, desamparada, sin apoyo, sin protección. Vulnerada.

La protagonista cae en contradicciones en la construcción del relato, lo cual puede ser explicado por las estrategias mentales de auto-protección que entran en juego en una situación traumática. La víctima puede bloquear determinada información, permanecer en estado de shock o disociación como estrategias de supervivencia, las cuales afectan a la memoria y al relato en sí mismo. En la serie se hace patente como estos profesionales no están formados o sensibilizados con estas características.

Por otro lado, también se cuestiona la reacción de Marie. Algunas consideran que no es "la reacción esperada" de una niña violada según sus propios estereotipos y en base a eso invalidan totalmente su proceso. Sin embargo, no hay una sola posible reacción ante un evento traumático, de hecho puede haber varias: defensa, huida y paralización. Las tres son igual de válidas. Estas son activadas por el cerebro reptiliano, parte focalizada en la supervivencia. El problema es que socialmente solo se validan las dos primeras reacciones. Cuando una víctima se queda paralizada, en estado de shock, no se defiende o no intenta huir se cuestiona la veracidad del evento.

De forma paralela, frente a la angustia que nos genera la historia de Marie, la serie aporta algo de luz y de alivio cuando vemos la empatía, la profesionalidad, la atención emocional, la sororidad y la formación en género que muestran las inspectoras Karen y Grace durante sus investigaciones.

Por ejemplo, Karen ofrece un espacio lo más seguro posible para que la víctima explique lo sucedido, no la cuestiona, le dice que no tiene que dar explicaciones sobre su reacción, no la fuerza a llamar a familiares o amigos, la acompaña al médico y le explica en que va a consistir el examen médico. Se queda en manos de una médico y una psicóloga especializadas. Se le explican todos los pasos y le piden permiso para tocarla, para tocar partes de su cuerpo que hacía unas horas habían sido violentadas e invadidas.

Estas dos policías, tanto Karen como Grace, que son dos profesionales con todas las letras y en mayúsculas; acompañan a las víctimas, velan porque no sean re-victimizadas, se preocupan por ellas, atienden a sus necesidades, no las cuestionan… Pero su profesionalidad va más allá -sin hacer spoilers-, ellas se involucran en los casos, buscan conexiones, denuncian las diferentes violencias de las cuales son víctimas las mujeres, visibilizan las negligencias del propio sistema policial y de sus compañeros, no se rinden, no se dejan influir por prejuicios y estereotipos.

Demuestran también un trabajo conjunto basado en la sororidad, en el apoyo entre mujeres, en el respeto de las ideas de las demás. Una forma de trabajo feminista, en definitiva.

¿Por qué recomiendo esta serie? Es una serie dura, complicada y donde se expone la vulnerabilidad y el dolor que sufren muchas mujeres, pero necesaria. Esta serie, que retrata una historia basada en hechos reales, pone sobre la mesa que los procesos por los que pasan las víctimas pueden ser diferentes. Cada mujer puede reaccionar de una forma distinta y si esa forma de actuar no encaja con lo que tú crees que debería de ser, desde tus propias creencias, no la invalida, ni lo convierte en una mentira y ni hace su historia menos real.

La serie promueve la empatía y remueve al espectador como individuo activo dentro de la sociedad y de la cultura de la violación. Apela a nuestro papel individual dentro del juicio social que se ejerce hacia una víctima de violación, desde las redes sociales y medios de comunicación, así como desde los entornos cercanos y de apoyo social de las víctimas.

Además denuncia la poca formación y sensibilidad que a veces posee el cuerpo de policía o de medicina en cuanto a los casos de violación. No solo muestra las actuaciones negligentes, sino que retrata una buena actuación para crear un referente de prácticas profesionales. Asimismo, reclama que todos los profesionales implicados en un caso de violación deben poseer una formación específica desde la perspectiva de género, para no caer en los prejuicios y estereotipos de la sociedad.

Por último, se manda un mensaje de resilencia, sororidad y superviviencia. A pesar de retratar el dolor de las diferentes mujeres que han sufrido una violación, también muestra como se apoyan entre ellas, como generan recursos de superación y como afrontan una nueva vida después del suceso. No se quedan en mostrarnos víctimas, sino que nos retratan supervivientes de la violencia sexual machista.

Para mí, la imagen más potentes de toda la serie, es la escena final. Pero no voy a decir nada más sobre eso, tendrás que verla para disfrutarla y saber a que me refiero.

8 mitos sobre el feminismo

8 mitos sobre el feminismo

Di que eres feminista, según dónde, ahora quizás no tanto porque se ha visibilizado mucho el feminismo desde hace unos años, y te pondrán una cara de… ALÉJATE DE MI BRUJA.

A veces me muevo tanto en entornos feministas, que cuando salgo de ahí y sale un tema en un grupo de amigos o de familia extensa… me da en toda la cara la realidad. Y me doy cuenta de lo hondo que calan los mitos sobre el feminismo, la violencia de género, las violaciones, otras violencias machistas… Concretamente, en una de las últimas acaloradas conversaciones, se me ocurrió que podría ser interesante crear una lista de distintos post hablando de estos mitos.

Cuando empecé a auto-denominarme como feminista, todo el mundo me discutía absolutamente todo todito. Al principio me costaba mucho defender mis argumentos, aunque yo sabía que lo que me decían era falso. Después de leer y leer (abajo os dejo libros que os pueden ayudar) y de formarme y de meterme más y más en el feminismo, aprendí a encontrar los argumentos adecuados. Ahora los discuto tan a menudo, que ya sé me la contra-argumentación de memoria (incluso datos) para cada uno. Por suerte, los mitos son siempre los mismos, porque efectivamente, alguien que te quiera negar una lucha por la igualdad justa y necesaria, no tiene otros argumentos en contra que no sean argumentos falsos.

Con este tipo de post, espero que haya gente que cambie esos mitos y los aparte de su discurso, y además me gustaría dar herramientas para cuando vosotras, compañeras feministas, os encontréis ante ellos, que sepáis por dónde salir. Así que vamos poco a  poco, en este paso, voy a empezar hablando sobre algunos mitos relacionados con el movimiento feminista.

1. El feminismo es lo contrario al machismo.

Totalmente falso, el machismo es un conjunto de ideas y una forma de pensar que se sustenta en la creencia de la supremacía del hombre sobre la mujer. Es la ideología que sustenta el sistema patriarcal. Del machismo se derivan las violencias machistas (violencia de género, violencia sexual hacia las mujeres y niñas, violencia obstétrica…) y las diferentes opresiones hacia la mujer por el simple hecho de serlo. El feminismo no busca la supremacía de la mujer, sino que busca la igualdad de oportunidades entre ambos, independientemente de las diferencias entre individuos, ya sea por sexo/género o por otras razones arbitrarias.

Muchas personas aluden a que el término “feminismo” es confuso y que lleva a pensar que es lo contrario al machismo, y eso nos lleva al siguiente mito…

2. Ni feminismo ni machismo, igualdad. Yo creo en la igualdad, me declaro humanista.

Cuando hablas de feminismo hay algo que siempre preocupa muchísimo, y es el nombre. No los problemas que trata el feminismo, no la discriminación que sufrimos las mujeres, no. EL NOMBRE, EL MALDITO NOMBRE. Os voy a explicar que pasa con el nombre.

Para empezar, si usásemos el término “igualitarismo” o “igualdad” o algo similar, estaríamos hablando de que queremos una igualdad sí, pero ¿qué tipo de igualdad? ¿sobre qué?, al no especificar, sería muy muy general. Sin embargo con el término “feminismo” sabemos que esa igualdad que queremos conseguir tiene que ver con las mujeres o con el sistema sexo-género. De esta forma se visibiliza la lucha específica de las mujeres en contra del sistema que permite su opresión, es decir, el patriarcado. Utilizando una palabra como “humanismo” pasaría lo mismo, además de que es un término que ya tiene otro significado.

Para seguir, el movimiento feminista no eligió su propio nombre. SORPRESA. Cuando en la segunda ola del feminismo europeo, las mujeres luchaban por el voto femenino y el movimiento sufragista, el periodista Alexandre Dumas hijo, para ridiculizar a estas mujeres las llamo “FEMINISTAS” y escribió en 1872 el texto “El hombre-mujer”, diciendo: “Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

Por lo tanto, “feminista” era una burla, sin embargo las “feministas” se apropiaron de ese nombre que estaba destinado a insultarlas. Como los gays se han apropiado del “marica” y “maricón”, o las lesbianas del “bollera”, o la Zowi del “puta”. Es decir, le dieron la vuelta al término, y si tu pretendes ridiculizar nuestra lucha insultándonos con esa palabra (que por aquel entonces no existía), pues nosotras nos vamos a llamar así a partir de ahora. Resumiendo, el feminista de entonces era lo que ahora es el feminazi, y ellas dijeron, pues pa nosotras, y sí, soy muy feminista. Y de ahí el nombre del movimiento.

3. El feminismo odia y oprime a los hombres.

Otra gran mentira, no, no y no. Es precisamente el feminismo el movimiento que más cree en los hombres. Es el feminismo quién denuncia que hay un sistema patriarcal que oprime a las mujeres, pero que también ejerce presión sobre los hombres. No en la misma medida, porque somos nosotras quienes estamos en riesgo de ser violadas, acosadas, asesinadas, denigradas; pero el machismo también tiene consecuencias negativas sobre los hombres.

El feminismo niega que los hombres sean violentos por naturaleza, sino por aprendizaje emocional. Igual que niega que los tíos sean hormonas con patatas imposibles de controlar sus impulsos sexuales, y pone el foco en cómo se construye la sexualidad masculina. El feminismo legitimiza que un chico puede llorar, pueda mostrarse vulnerable, y pretende quitar esa presión de “cabeza de familia” y de represión emocional que lleva a muchos hombres a sacar todo a través de la violencia o de la rabia e ira.

El movimiento feminista propone abrir la palabra masculinidad, más allá de la que se enseña tradicionalmente a nivel social. Y por supuesto que los hombres tienen espacio en el movimiento feminista, claro que estamos dispuestas a explicar cosas y dialogar sobre feminismo con hombres. Claro que hay hombres feministas o aliados. Lo que no estamos dispuestas es a que en nuestra lucha, vosotros estéis en primera fila como estáis en todo en la vida, sino que nos cedáis espacios para que podamos hablar, y que vosotros escuchéis en vez de sentiros atacados, que nos escuchéis por una vez.

Así que querido aliado feminista, si estás leyendo esto, escucha a las mujeres de tu alrededor, pon en valor sus experiencias cuando te cuenten que han sufrido alguna violencia machista, escúchalas de verdad, intenta entenderlas antes de rebatir y empatiza, empatiza con la opresión que tu no vives día a día.

Una carta abierta a los hombres (feministas)

4. No, yo no soy machista porque tengo madre, hermanas y primas.

Este mito me da muchísima rabia, ¿por qué? porque las feministas estamos continuamente revisándonos, aceptando que hemos sido machistas, que seguimos teniendo comportamientos, pensamientos o comentarios machistas, estamos continuamente deconstruyéndonos. Y ahora, llega cualquier chico (generalmente) y dice que no, que él no es machista solo por tener madre.

Vamos a ver corazón mío, todos los asesinos machistas o violadores tienen madre, lógicamente, y son machistas. Todos somos machistas por nacer en una sociedad machista, y es a través del feminismo, del cuestionamiento continuo, de la deconstrucción, podemos salir de ahí y cambiar lo que nos han enseñado. Así que sí, el primer paso para salir del machismo es reconocer que somos machistas. No hay otra. Asúmelo.

Además, claro que tienes mujeres a tu alrededor, somos la mitad de la población, pero eso no implica nada. Queremos respeto e igualdad por ser humanas, no porque seamos familiares tuyas. Yo puedo tener algo cerca y aun así no darle el valor ni el respeto que se merece.

5. No soy machista porque me he criado en un matriarcado

Si por matriarcado entiendes que en tu casa mandaba tu madre en cuanto a qué se comía cada día, a la decoración de la casa o a hacer la compra. Si te has criado en un matriarcado porque tu madre se ha hecho cargo de tu crianza y la de otrxs menores o mayores de la familia, mientras tu padre u otros hombres de la casa eran el sustento económico de la familia, bueno, pues no es un matriarcado. Que la mujer mande en casa no significa que se le permita hacerlo en otros espacios y como en el anterior, solo por tener mujeres a tu alrededor, no significa que eso sea un matriarcado.

Un matriarcado real sería que las mujeres mandaran e impusieran su voluntad en tooooodos los aspectos de la vida, y no simplemente en "las cosas de casas". Por lo tanto, no, no te has criado en un matriarcado. No te has criado en un matriarcado si te sentabas en las comidas familiares a hablar con el resto de hombres de tu familia mientras tus hermanas, primas, tías y madre preparaban la comida o recogían la mesa. No te has criado en un matriarcado si tu padre le cedía el poder a tu madre sobre cómo repartir el menú de la semana, pero luego no colaboraba de manera proporcional en las tareas del hogar. No te has criado en un matriarcado si a ti te dejaban irte de fiesta tranquilamente y a tu hermana no la dejaban salir sola a ningún lado aun siendo más mayor que tú. Y así muchos más ejemplos.

Por mucho que Nairobi lo intentara, por desgracia, la realidad es que el sistema actual es un patriarcado. Para que realmente te hubieras criado en un matriarcado deberías estar rodeadx de mujeres feministas, que educaran en feminismo, ajenas al sistema socioeconómico y fuera de los estereotipos de género tradicionales.

6. Las feministas quieren imponer su forma de pensar y de vivir a otras mujeres.

Las feministas no quieren imponer nada a ninguna mujer, al contrario. No hay un carnet de feminista, de hecho es un movimiento con miles de debates internos abiertos y cuestiones que se redefinen constantemente.

El feminismo no cuestiona los comportamientos de una mujer de manera independiente. Es decir, el feminismo no va a atacar a la mujer que se depila, que se maquilla, que usa tacones, que es ama de casa, que carga con los cuidados o que ha dejado de lado su carrera profesional fuera de casa para criar. El feminismo pretende explicar por qué dentro del rol social "ser mujer" existen ciertas necesidades o comportamientos que nos generan malestar, y cómo estos han sido impuestas y son una forma de sometimiento. Es decir, el feminismo simplemente busca el por qué de nuestros comportamientos diferenciales entre géneros, y te da las herramientas para que tú, como mujer, sientas la libertad de elegir si seguir ciertos mandatos de género impuestos socialmente (que no biológicamente) o no.

Yo soy feminista, y a veces me depilo y a veces no. Me siento bien poniéndome tacones o maquillándome de vez en cuando, pero no quiero sentirme obligada a hacerlo para ir a trabajar, por ejemplo. Aún no he decidido si quiero ser madre, pero no quiero que se me juzgue si deseo no serlo, o sentirme mal por pensar que si no lo soy voy a ser menos mujer o no voy a tener mi vida completa.

Lo único que plantea el feminismo es que no eres menos feminista por depilarte, ni menos femenina por no quererte poner tacones. Y tampoco dejas de ser mujer por no cumplir con todas y cada una de las características tradicionales de lo que significa ser mujer.

7. Mucho feminismo, pero cuando entran en las discotecas gratis, no se quejan.

No, sí que nos quejamos. Vale, quizás, cuando era adolescente, cuando no estaba tan metida en el feminismo, no era consciente de lo que implicaba no pagar en las discotecas, y sí, me aproveché de ello. Pido perdón desde aquí. Pero prometo que me he reformado.

El feminismo me enseñó, que si no pago al entrar, es porque hay algo de lo cual se beneficia la discoteca y por ello le compensa que yo no pague. Quizás, el beneficio que la discoteca saca es que el local esté lleno, que vayan más hombres suponiendo que son hormonas con patas cuyo único fin es ligar y gastar dinero en la entrada y en copas para ellos y para invitar a las mujeres que entran gratis. Es decir, nosotras somos un objeto, somos un reclamo, somos lo que se vende "Hombre, ven y disfruta de un local lleno de mujeres". Resumiendo, que nosotras no paguemos y vosotros sí, es una expresión más del patriarcado. Y efectivamente, las feministas lo rechazamos. De hecho, cada vez hay menos sitios donde esto pasa y el feminismo se ha movilizado denunciando los locales que lo hacían.

Por poner algunos ejemplos:

8. Hembristas, feminazis, exageradas.

Sí, teóricamente, un sistema que sustentara la supremacía de la mujer y oprimiera al hombre simplemente por nacer con pene, se podría denominar hembrismo, pero realmente no existe ni está demostrado a nivel histórico y antropológico (según lo que yo sé) que haya existido una sociedad así. Por lo tanto, realmente el hembrismo es un término abstracto y teórico, pero no real. De hecho, cuando hay amigos que me dicen que a veces somos unas hembristas, les pido que me den ejemplos de situaciones en las que hayan sufrido hembrismo y no, no me saben dar ejemplos.

Por otro lado, aunque igual que ocurrió con el término feminismo, algunas nos hemos apropiado en situaciones del término feminazi, por supuesto, que no tenemos nada que ver con lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, como hace unos meses intentó hacer creer Hazte Oír con su autobús de Hitler.

Por supuesto, creo que no hace falta decir que el feminismo tal y como se ha explicado arriba, no tiene nada que ver con el nazismo. No hay campos de concentración ni cámaras de gas llenas de hombres, ni queremos eso. No invadimos países queriendo gobernarlo todo, ni experimentamos con hombres.También me cuesta mucho entender, porque cuando le cuentas a alguien una agresión o violencia machista que hayas sufrido, te dice que eres una exagerada, de verdad que no lo entiendo. En vez de escucharte o apoyarte, te cuestiona, lo minimiza, ridiculiza o banaliza. De verdad que no lo entiendo. La próxima vez que llames exagerada a una mujer cuando te cuenta una discriminación que ha vivido por ser mujer, revísate como de buena es tu empatía.

Y el gran gran mito sobre el que quiero hablar, es el que yo denomino hacer un Bertín Osborne: “Sois unas exageradas, en España ya se ha conseguido la igualdad, tú feminazi, vete a luchar a otros países tercermundistas que ahí sí hace falta”. Realmente este gran mito es lo que había motivado escribir un post desmintiendo mitos sobre al feminismo, pero para el anti-bertin-osbornismo necesitaba hacer uno básico y de ahí continuar, así que para este… ya otro post.

Os dejo por aquí algunos libros que os pueden ayudar a introduciros en el feminismo, reforzar ideas o eliminar mentiras de vuestros pensamientos:

  • Feminismo para principiantes - Nuria Varela
  • Todos deberíamos ser feministas - Chimamanda Ngozi Adichie
  • Una habitación propia - Virginia Woolf
  • Morder la manzana: La revolución será feminista o no será - Leticia Dolera
  • Machismo: 8 pasos para quitártelo de encima - Barbijaputa
  • Idiotizadas - Moderna de Pueblo
  • Lola Vendetta. Más vale Lola que mal acompañada - Raquel Riba Rossy
Donde hay pelos ¿hay alegría?

Donde hay pelos ¿hay alegría?

Vamos a hablar de lo que realmente importa, noticas de verdad, lo que debería ocupar la agenda política en primer lugar. ¿El problema de las personas migrantes ahogadas en el Mediterráneo? ¿las tres mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas en la última semana? ¿las listas de trabajadores en prevención de violencias machistas y fomento de la aceptación de la diversidad sexual? ¿la nueva burbuja inmobiliaria? ¿cambio climático? ¿corrupción? Pues no, ninguno de estos temas. Vamos a hablar de lo realmente preocupante, de pelos.

Sí, pelos. Pero no cualquier tipo de pelo, ni el pelo de la cabeza, ni el pelo en hombres, sino del vello corporal de las mujeres, concretamente en tres zonas clave: axilas, piernas y vulva/ingles. Porque sí, eso es lo realmente importante en nuestra agenda política, si no que se lo pregunten a Jesús López, concejal y portavoz del Partido Popular en Barajas de Melo (Cuenca).

Qué más dará su trayectoria política, sus estudios, sus discursos, sus ideas, sus propuestas políticas. ¡Qué más dará! porque lo realmente importante para que Irene Montero ("esta tipa") sea una buena candidata, o no, a formar parte del gobierno es que TIENE PELOS EN LAS AXILAS. ¡Oh sorpresa! no me lo esperaba para nada, ¡las mujeres tenemos pelos en los sobacos!

Es absurdo tener que escribir una entrada así, pero creo que ya es hora de que los pelos dejen de ser noticia ¿no? A mí me parecería una locura que saliera una noticia de cualquiera criticando a un político hombre por sus pelos ¿solo me suena absurdo a mí? Porque seguramente Jesús López irá tan feliz con sus pelos al natural, sí, porque son ELLOS los que se toman la licencia de criticar con la espalda, las orejas, la nariz y los huevos llenos de pelos.

Es algo que a la gente le preocupa una barbaridad ¿Os imagináis que a cualquier cantante hombre se le cuestionara por su vello corporal en vez de por sus canciones? ¿No? Entonces ¿por qué a ellas sí? Amaia de OT 2017 ha sido noticia una y otra vez por subir fotos en su perfil personal sin depilar, o por ir a eventos con pelos y sin sujetador. Un año después sigue siendo noticia (primera notica de 28/05/2018 y segunda de 27/06/2019).

Por suerte a ella le da totalmente igual, lo cual manda un mensaje bastante claro a toda la sociedad y es que... donde hay pelo, hay pelo y fin.

"Buah ¿sabes qué? Que no me voy a depilar las piernas, porque las mujeres también tenemos pelo. Tengo muchísimo pelo, pero me la suda, me la sopla".

Lo que yo me pregunto es si la gente que critica se han planteado en algún momento que si tenemos pelos en algunos sitios, es por algo. Su función tendrán ¿no?. ¿Para que sirven las cejas y las pestañas? Para proteger al ojo de cualquier tipo de suciedad o bacteria que pueda introducirse al cuerpo. Pues la misma función tienen otros pelos en otras partes del cuerpo. Con esto de la depilación genital, por ejemplo, se ha producido un aumento en el contagio de ITS y otras infecciones. No pelo, no barrera, no protección, mayor facilidad de contagio.

También me gustaría saber si se han planteado de dónde viene esa necesidad de la depilación, estas nuevas modas, porque sí, son modas. Quizás, y solo quizás, hay un interés económico por crearnos complejos. Empresas detrás que nos han hecho creer que la depilación (generalmente femenina) es sinónimo de higiene. Spots que dicen "-Tía te vienes a la pisci - Ay no, no puedo, que no estoy depilada". Mensajes que hacen que dediquemos un tiempo extra, un dinero extra y una preocupación extra a no tener ni un pelo en zonas donde hay pelo.

No traigo nada nuevo, lo sé, no vengo a descubriros el mundo con este post. Solo a recordar (especialmente ahora que es verano), que las mujeres también tenemos pelo. Unexpected, pero real. Tenemos pelo y también la libertad para elegir si depilarnos o no, porque parece ser que hay a unxs cuantxs que se les olvida.

Nosotras sí somos manada

Nosotras sí somos manada

LA MANADA. ¿Qué es la manada? «La Manada» es un grupo así autodenominado formado por cinco hombres que han estado en la esfera pública durante estos últimos tres años.

Cinco hombres conocidos por el caso de la violación en San Fermín de 2016. Más allá de eso, hemos conocido conversaciones de whatsapp con una clara misoginia, dónde hablaban de usar burundanga para abusar de chicas, violaciones y agresiones sexuales como parte fundamental para una buena fiesta y relaciones sexuales basadas en el sometimiento de mujeres. También se han permitido el lujo de dar las gracias a Forocoches por difundir datos sobre la víctima de la múltiple violación de Pamplona, ponerle un detective a esta chica para demostrar que era una denuncia falsa porque «llevaba una vida normal», manosear a una mujer inconsciente en las fiestas de Pozoblanco (Córdoba), o seguir delinquiendo durante su libertad vigilada hasta sentencia firme.

Sin duda alguna, ha sido un caso que ha mantenido en expectación a todo el país y fuera de este. A aquellxs que consideraban que había sido una relación consentida (porque claro, que te dejen tirada en un portal después de tener relaciones sexuales y te roben el móvil y te penetren por todos lados cinco tíos a la vez y te graben, son signos de una relación suuuuuper consentida). Y a aquellas (y aquellxs, aunque sobre todo aquellas) que nos hemos sentido identificadas con ella, que hemos empatizado, que hemos entendido que no había ningún signo de «jolgorio» en la víctima, que cuando no hay un SÍ expreso significa NO, y que sí había fuerza, violencia e intimidación. Que era una violación y no un abuso sexual, que deberían de ser condenados por eso y tener una condena consecuente a los hechos, no como se hizo patente en la primera sentencia.

Después de casi tres años de los sucesos, tenemos la sentencia definitiva. Y aunque siga sabiendo a poco, se han conseguido dos cosas muy importantes y lo hemos recibido como una pequeña victoria.

Por un lado, declarar abiertamente que violar no sale gratis. Una sentencia que no hubiera recogido que había sido una violación en un caso tan mediático, habría dejado desamparada no solo a la víctima en cuestión, sino también a cualquier otra víctima de cualquier otro caso de violación. Y por supuesto, habría fomentado la sensación de que no sirve para nada denunciar en las víctimas, y la de impunidad en los agresores aunque violes y te denuncien. Ya salió una noticia sobre un caso donde los agresores le dijeron a la víctima algo así como que si los de la manda estaban en la calle, tampoco les iba a pasar nada a ellos. Por supuesto que eran culpables, y por supuesto que había que mandar un mensaje. A todas las personas que la cuestionaron por estar sola, por iniciar ella la conversación o incluso algún tipo de interés sexual, por su ropa, por beber o fumar, por intentar llevar una vida normal después, por no haber dicho que NO explícitamente. Había que dejar claro que todos esos hechos no los eximen de la agresión ni justifica la violación que cometieron.

Por otro lado, dejar claro que unidas somos más fuertes y que existe la sororidad. El movimiento feminista, cada vez más potente desde hace unos años, ha mostrado un apoyo continuo hacia ella. Hemos estado en las calles, día tras día. Hemos gritado «No es abuso, es violación», «Sólo sí es sí», «Tranquila hermana aquí está tu mandada», «Sola, borracha, quiero llegar a casa», «Con ropa o sin ropa mi cuerpo no se toca» y otras muchas consignas diciendo claramente que no nos vamos a callar, que una violación ya es suficiente como para que después se nos cuestione públicamente, no se nos crea y se nos revictimice una y otra vez. Hemos demostrado, que aunque la lucha se haya llevado a cabo en los tribunales, también ha sido en las calles.

Gracias a ella, a su abogado, a su entorno y a todxs lxs que han estado ahí con ella, por no rendirse. Gracias por demostrarnos a todas que sirve denunciar y luchar. Gracias por dar las gracias.

«Gracias de nuevo a aquellas primeras asociaciones y personas por llevar esto a la calle, formando un eco por todos los rincones de España. Gracias por no haberme dejado sola.

Os estaré eternamente agradecida, pero yo no soy ninguna heroína, la fuerza para continuar, muchas veces, me la ha dado todo el calor y el apoyo que he sentido en este camino.

No podemos olvidarnos que la lucha debe seguir y debemos ser el cambio que queremos en la sociedad, ya que esto le ha supuesto la vida a muchas compañeras. Recordad, contadlo, no les dejéis ganar a ellos».

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NOSOTRAS SÍ SOMOS MANADA, HERMANAS

Los partos serán feministas o los feminismos no serán

Los partos serán feministas o los feminismos no serán

En el marco de las violencias machistas se encuentran muchos matices y formas distintas en las cuales se ejerce violencia sobre las mujeres (y niñas) por el simple hecho de ser mujeres*. Y por supuesto, esta violencia también se da en todo lo relacionado con la reproducción y especialmente en cuanto al embarazo, parto y postparto. Estamos hablando de violencia obstétrica.

No puede ser que la embaraza no pueda elegir sobre su parto, sobre sus condiciones. Se produce una falta de información sobre las consecuencias y los riesgos del uso de determinados medicamentos, prácticas o formas de llevar este proceso. No puede ser que se hagan más episiotomías de las estrictamente necesarias, o cesáreas. No es posible que todavía, a día de hoy se sigan haciendo prácticas que han sido condenadas por la OMS, o se siga realizando "el punto del marido".

Todo ese paternalismo sobre las mujeres embarazadas, tratarlas como niñas pequeñas, sin capacidad de decisión, ni sobre su cuerpo, ni sobre la vida que llevan dentro. Los partos automatizados, la falta de tacto emocional en el trato del personal sanitario, y los excesos de tactos vaginales sin permiso ni aviso ninguno. La falta de intimidad durante el parto, y la priorización de la comodidad de los profesionales sanitarios frente a la de la parturienta o lxs bebés. La retirada del recién nacido sin poder la madre cogerlo, el contaste juicio sobre cualquier movimiento de la recién madre, entre muchísimas otras violencias.

Y por supuesto, no puede ser que a una mujer, por ley judicial, se la arrastre en proceso de parto, se le provoque y se la obligue a parir sin poder poner ella sus condiciones ni escuchar su voluntad.

Es verdad que todavía tengo mucho que aprender sobre este tema, quizás porque no me toca de cerca o no me ha tocado todavía, quizás porque la invisibilización de este tipo de violencia también me haya llegado a mí. Por suerte tengo una mujer muy cercana que me enseña día a día sobre esto y que hace activismo personal y profesional en él. Gracias a ella (y su grupo) he aprendido muchísimo sobre el parto natural, sobre la maternidad consciente, la lactancia, sobre lo que es crear una red de apoyo de mujeres (y madres) y una red de sororidad y cuidados (y sobre miles y miles de cosas, que voy a decir de mi hermana mayor que es uno de los mayores referentes en todo en mi vida).

Hago este post como crítica al caso reciente de la embarazada de Oviedo, al movimiento feminista que prácticamente ni se ha pronunciado, a la sociedad en general y a mí misma. Creo que es importante que nos revisemos cuál es el feminismo que queremos conseguir, y cuales son las causas por las que queremos luchar, sin olvidar ninguna.

Dejo por aquí el blog de Marta Busquets Gallego y su entrada en referencia a la noticia mencionada para mayor información, como profesional y activista formada en esta temática.

Porque si realmente decimos "No es no" y "si nos tocan a una nos tocan a otras", la violencia obstétrica entra en ese paquete. No podemos cerrar los ojos ante ello, es una forma más de violencia machista y patriarcal, y debe ser un objetivo más de la lucha feminista y por la igualdad.