Mes: junio 2019

Nosotras sí somos manada

Nosotras sí somos manada

LA MANADA. ¿Qué es la manada? «La Manada» es un grupo así autodenominado formado por cinco hombres que han estado en la esfera pública durante estos últimos tres años.

Cinco hombres conocidos por el caso de la violación en San Fermín de 2016. Más allá de eso, hemos conocido conversaciones de whatsapp con una clara misoginia, dónde hablaban de usar burundanga para abusar de chicas, violaciones y agresiones sexuales como parte fundamental para una buena fiesta y relaciones sexuales basadas en el sometimiento de mujeres. También se han permitido el lujo de dar las gracias a Forocoches por difundir datos sobre la víctima de la múltiple violación de Pamplona, ponerle un detective a esta chica para demostrar que era una denuncia falsa porque «llevaba una vida normal», manosear a una mujer inconsciente en las fiestas de Pozoblanco (Córdoba), o seguir delinquiendo durante su libertad vigilada hasta sentencia firme.

Sin duda alguna, ha sido un caso que ha mantenido en expectación a todo el país y fuera de este. A aquellxs que consideraban que había sido una relación consentida (porque claro, que te dejen tirada en un portal después de tener relaciones sexuales y te roben el móvil y te penetren por todos lados cinco tíos a la vez y te graben, son signos de una relación suuuuuper consentida). Y a aquellas (y aquellxs, aunque sobre todo aquellas) que nos hemos sentido identificadas con ella, que hemos empatizado, que hemos entendido que no había ningún signo de «jolgorio» en la víctima, que cuando no hay un SÍ expreso significa NO, y que sí había fuerza, violencia e intimidación. Que era una violación y no un abuso sexual, que deberían de ser condenados por eso y tener una condena consecuente a los hechos, no como se hizo patente en la primera sentencia.

Después de casi tres años de los sucesos, tenemos la sentencia definitiva. Y aunque siga sabiendo a poco, se han conseguido dos cosas muy importantes y lo hemos recibido como una pequeña victoria.

Por un lado, declarar abiertamente que violar no sale gratis. Una sentencia que no hubiera recogido que había sido una violación en un caso tan mediático, habría dejado desamparada no solo a la víctima en cuestión, sino también a cualquier otra víctima de cualquier otro caso de violación. Y por supuesto, habría fomentado la sensación de que no sirve para nada denunciar en las víctimas, y la de impunidad en los agresores aunque violes y te denuncien. Ya salió una noticia sobre un caso donde los agresores le dijeron a la víctima algo así como que si los de la manda estaban en la calle, tampoco les iba a pasar nada a ellos. Por supuesto que eran culpables, y por supuesto que había que mandar un mensaje. A todas las personas que la cuestionaron por estar sola, por iniciar ella la conversación o incluso algún tipo de interés sexual, por su ropa, por beber o fumar, por intentar llevar una vida normal después, por no haber dicho que NO explícitamente. Había que dejar claro que todos esos hechos no los eximen de la agresión ni justifica la violación que cometieron.

Por otro lado, dejar claro que unidas somos más fuertes y que existe la sororidad. El movimiento feminista, cada vez más potente desde hace unos años, ha mostrado un apoyo continuo hacia ella. Hemos estado en las calles, día tras día. Hemos gritado «No es abuso, es violación», «Sólo sí es sí», «Tranquila hermana aquí está tu mandada», «Sola, borracha, quiero llegar a casa», «Con ropa o sin ropa mi cuerpo no se toca» y otras muchas consignas diciendo claramente que no nos vamos a callar, que una violación ya es suficiente como para que después se nos cuestione públicamente, no se nos crea y se nos revictimice una y otra vez. Hemos demostrado, que aunque la lucha se haya llevado a cabo en los tribunales, también ha sido en las calles.

Gracias a ella, a su abogado, a su entorno y a todxs lxs que han estado ahí con ella, por no rendirse. Gracias por demostrarnos a todas que sirve denunciar y luchar. Gracias por dar las gracias.

«Gracias de nuevo a aquellas primeras asociaciones y personas por llevar esto a la calle, formando un eco por todos los rincones de España. Gracias por no haberme dejado sola.

Os estaré eternamente agradecida, pero yo no soy ninguna heroína, la fuerza para continuar, muchas veces, me la ha dado todo el calor y el apoyo que he sentido en este camino.

No podemos olvidarnos que la lucha debe seguir y debemos ser el cambio que queremos en la sociedad, ya que esto le ha supuesto la vida a muchas compañeras. Recordad, contadlo, no les dejéis ganar a ellos».

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NOSOTRAS SÍ SOMOS MANADA, HERMANAS